Rusia analiza que la guerra puede volcarse a su favor

Guerra en Ucrania Foto France24



BUENOS AIRES  (NA) — Moscú observó “un cambio de tono entre los líderes occidentales en las últimas semanas con respecto a la crisis de Ucrania”, ya que las demandas iniciales de una derrota rusa en el campo de batalla se vieron reemplazadas por un tenor más conciliador.

Así constaba en un informe publicado por un medio ruso, según el cual existieron recomendaciones a Kiev para que dialogue con Moscú, así como sugerencias de que Rusia y Occidente deben aprender a “convivir” a pesar de la crisis.

“La Casa Blanca duda cada vez más de que Ucrania alguna vez podrá recuperar todos los territorios que ha perdido ante Rusia y sus aliados de Donbass, incluso teniendo en cuenta el sofisticado equipo militar que Occidente aún planea enviar al país”, publicó el sitio Sputnik citando a la CNN.

Los funcionarios aseguraron a la red de noticias que el relativo pesimismo expresado no significa que Washington presionará a Kiev para que detenga el derramamiento de sangre.

Así como también expresaron la esperanza de que las tropas ucranianas aún puedan devolver el control de “porciones significativas de territorio” en una posible contraofensiva en algún momento.

“Que Ucrania pueda recuperar estos territorios depende en gran parte, si no en su totalidad, de cuánto apoyo les brindemos”, como múltiples sistemas de lanzamiento de cohetes, dijo un asistente del Congreso con conocimiento de las discusiones.

Una fuente familiarizada con la inteligencia occidental le dijo a CNN que las pérdidas de Ucrania por los ataques rusos sistemáticos, que causaron grandes pérdidas en mano de obra y equipos, generaron dudas entre algunos funcionarios sobre si Kiev podría reunir las fuerzas necesarias para montar una nueva ofensiva.

El presidente Biden intentó poner cara de valiente a la crisis de Ucrania, diciendo recientemente a otros líderes del Grupo de las Siete economías industriales occidentales que Occidente necesita “permanecer unido”, analizó por otro lado el medio ruso.

“[Vladimir] Putin ha estado contando desde el principio con que de alguna manera la OTAN y el G7 se dividirían, pero no lo hemos hecho y no lo haremos”, aseguró el presidente estadounidense.

Lo que Rusia ya controla

El informe indicó luego que “las fuerzas de las milicias rusas y de Donbass han liberado más de la mitad de la República Popular de Donetsk y han enfrentado a las fuerzas ucranianas en intensos combates en Lysychansk, la última gran ciudad de la República Popular de Lugansk bajo control ucraniano”.

“Las fuerzas rusas también controlan grandes extensiones de la región de Kherson, al norte de Crimea, y Zaporoyia, al oeste de Donetsk y la devastada ciudad costera de Mariupol en el mar de Azov”, completó.

Y, como de costumbre en los partes de Rusia, indicó que “la crisis en Ucrania y la operación militar especial de Rusia en el país iniciada en febrero de 2022 es la culminación de un conflicto de ocho años desencadenado por un golpe de estado respaldado por los Estados Unidos en Kiev en febrero de 2014”.

Problemas con Noruega

Rusia acusó este miércoles a Noruega de bloquear el tránsito de mercancías hacia los rusos instalados en el archipiélago ártico noruego de Svalbard, y amenazó con tomar represalias.

“Hemos pedido a la parte noruega que resuelva este asunto lo antes posible. Hemos subrayado que las acciones hostiles contra Rusia conducen a medidas de represalia”, dijo la diplomacia rusa en un comunicado en el que anunció que convocó al encargado de negocios de Noruega en Moscú.

Según Rusia, Noruega bloqueó el punto de paso fronterizo terrestre de Storskog de material y alimentos que debía ser cargado a bordo de un barco para dirigirse a Svalbard con destino a los mineros rusos del archipiélago.

Según Serguéi Gushchin, cónsul de Rusia en el archipiélago ártico, se trata de 20 toneladas de mercancías, entre ellas siete toneladas de productos alimentarios y el resto piezas de recambio y equipamientos esenciales para preparar el invierno.

De acuerdo con el diplomático, Noruega bloquea las mercancías en aplicación de sanciones europeas adoptadas contra Rusia por su ofensiva de Ucrania.

A un millar de kilómetros del polo norte, este territorio con el doble de superficie que Bélgica se considera a veces el “talón de Aquiles” de la OTAN en el Ártico al ofrecer la oportunidad a Rusia o China de dejar huella en esta región estratégicamente importante y económicamente prometedora.

Un tratado atípico, firmado en 1920 en París, reconoce la soberanía de Noruega sobre Svalbard, pero garantiza a los ciudadanos de los Estados firmantes (46 en la actualidad) la libertad de explotar sus recursos naturales “en base de perfecta igualdad”.

Gracias a ello, hace décadas que Rusia, y antes la Unión Soviética, extrae carbón en estas islas habitadas por menos de 3.000 personas de unas 50 nacionalidades.

El papel que juega Transnistria

Los países occidentales sospechan que Transnistria, una pequeña región separatista de Moldavia, en la frontera suroeste de Ucrania, actúa como una base de retaguardia para el Ejército ruso.

El enclave separatista, que incluso reclamó su independencia desde la caída de la Unión Soviética, está ubicado cerca de la estratégica ciudad portuaria de Odessa, en el Mar Negro.

Un equipo de reporteros del canal France 24 visitó el lugar y descubrió una tierra cuyos habitantes se debaten entre Oriente y Occidente: algunos apoyan a Vladimir Putin y otros se oponen a su política belicista.

Allí existe un guía que organiza “tours soviéticos”, ya que esa república de Moldavia vive prácticamente en épocas pasadas.

Transnistria declaró su independencia en 1990, nunca fue reconocida por la comunidad internacional, aunque funciona como un Estado, indica el informe.

“Nos encontramos con pobladores étnicamente iguales a los de Moldavia, pero con otro idioma, el ruso, es un lugar que parece la Unión Soviética”, comentó un turista español.

Transnistria libró una guerra breve pero muy sangrienta contra Moldavia cuando intentó su independencia y en su territorio conviven -mayormente en paz- rusos, moldavos y ucranianos.

Utilizan pasaportes de la era soviética y Tatiana, una profesora de inglés que eligió emigrar a San Petesburgo asustada por la posibilidad de que la guerra se traslade a Transnistria, aseguró: “Somos el último país soviético del mundo. Seguimos siendo un país comunista”.