La Constitución Nacional ha muerto

Acto de promulgación de la ley de aborto. Foto NA: Juan Vargas



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“Esta Ley será recordada porque se restringen (y no amplía) los derechos. En Argentina se restringe el primer derecho humano, el derecho a la vida, que queda supeditado al deseo o no deseo de la madre.

Será recordada porque el sistema de salud se dedicará a matar y no a dar vida. Todos los actos médicos son para ayudar, mejorar, consolar, salvar, aumentar días de vida, que se viva mejor. Con la ley de aborto se dedicarán a matar (en el mejor de los casos) a un inocente, sino se pierde la vida de la madre, donde serían dos vidas.

Será recordada porque el presidente violó no solo la división de poderes, sino la conciencia de diputados y senadores que (flojitos de convicciones) se vieron forzados a “cumplir una promesa de campaña”, que realizó él, pero no todos los diputados y senadores.

Será recordada porque el Congreso ha sancionado una Ley inconstitucional. Ninguna ley puede estar en contra de los preceptos constitucionales, sin embargo, esta Ley de aborto claramente los viola. Este hecho abre una puerta peligrosísima en Argentina. La Constitución ha muerto.

Será recordada porque los abortistas dijeron que nadie se alegraba con un aborto (lo mismo que el presidente Alberto Fernández ha manifestado), sin embargo, realiza un acto inédito de promulgación de la ley de aborto que se asemeja más a una fiesta, que a lo que es: un duelo.

Será recordada porque el presidente (nuevamente) se nos ríe en la cara, convocando a un innecesario acto con la concurrencia de la mayoría del gabinete, diputados, senadores, militantes del aborto, funcionarios y algún que otro famoso en medio de la pandemia, cuando a todos nos mandan a encerrarnos en nuestros hogares, cerrar los comercios y las escuelas. Haz lo que digo, pero no lo que hago.

¿Y la ley de los 1.000 días? Nadie le prestó atención, porque sabemos que es una pantalla para tapar la conciencia de las voces de los niños por nacer.

Seguiremos haciendo lo mismo: recibiendo para contener y acompañar a las mujeres que, engañadas por un Estado mentiroso, y presas de situaciones de vulnerabilidad, acceden a un aborto y luego quedan abandonadas; y diciéndoles a las que están en duda, que un niño pesa menos nueve meses en el vientre, que toda una vida en el alma”.